En este cuarto documental descubriremos por qué el Antiguo Egipto es una cultura que ha dejado una huella profunda en la historia de la Humanidad. Tanto así que muchos de los valores, creencias y costumbres que hoy integran nuestra actual forma de vida, tienen su raíz ética y metafísica en la milenaria civilización del Nilo.
Cuesta creer que en los remotos albores de la historia, cuando la cultura mediterránea no conocía aún la Edad del Bronce, los egipcios tenían una tecnología avanzada y precisa, con la que fueron capaces de construir colosales y perfectas pirámides, con enormes bloques de colocados con precisión matemática, magníficos y hermosos templos de piedra policromada, orientados a las estrellas, complejos de edificios y esplendorosas ciudades llenas de riqueza, como Pi-Ramsés, con canales, puentes y jardines colgantes, pisos de turquesas y oro… y lo mismo excavar bellas tumbas e hipogeos cuyos muros, techos, estatuas, columnas y sarcófagos, están impresos de textos metafísicos, escenas rituales, acompañados por símbolos mágicos y protectores. ¿Pero qué ocurrió para que todo aquel esplendor desapareciera entre las arenas del desierto? ¿dónde quedaron todos aquellos valores que en aquél tiempo existieron?
Las claves nos las entrega el sabio filósofo greco-egipcio, Hermes Trismegisto, a quien identifican con el mismo dios Thoth egipcio o con el dios Hermes entre los griegos, quen en aquella época predijo la decadencia de Egipto y el alejamiento de los dioses de aquella tierra sagrada.